Blog de fisioterapia: consejos para cuidar tu salud
Consejos, ejercicios y recomendaciones de nuestros fisioterapeutas para ayudarte a cuidar tu cuerpo, prevenir molestias y entender mejor tu salud.
¿Por qué me duelen los pies en verano?
Más calor, más tiempo caminando, cambios de calzado y nuevas superficies pueden hacer que nuestros pies soporten cargas diferentes durante el verano.
Con la llegada del buen tiempo solemos cambiar muchos de nuestros hábitos: caminamos más, pasamos más tiempo de pie, utilizamos sandalias o chanclas y empezamos a movernos por superficies como arena, piedra o terrenos irregulares.
Todo esto puede hacer que aparezcan cansancio, dolor, sensación de sobrecarga o hinchazón en los pies, especialmente cuando el cambio de actividad es brusco o nuestro cuerpo no está acostumbrado a esas nuevas demandas.
No existe una única causa para el dolor de pies en verano, pero sí hay varios factores que pueden contribuir a que las molestias aparezcan o aumenten.
¿Por qué pueden dolernos más los pies en verano?
El verano no provoca por sí solo dolor en los pies. Lo que cambia, en muchas ocasiones, es la combinación de actividad, calzado, temperatura y superficies sobre las que nos movemos.
Caminamos y nos movemos más: Vacaciones, paseos, excursiones, turismo o simplemente pasar más tiempo al aire libre pueden hacer que aumentemos de forma considerable nuestros pasos diarios.
Si nuestro cuerpo pasa de una actividad moderada a caminar muchas horas de un día para otro, es normal que los tejidos necesiten tiempo para adaptarse.
Pueden aparecer molestias en la planta del pie, talón, tobillo o musculatura de la pierna como consecuencia de ese aumento de carga.
¿Influye el calzado de verano?
Sí, aunque no existe un único tipo de calzado correcto para todo el mundo.
En verano solemos utilizar más:
- chanclas
- sandalias
- calzado muy plano
- zapatos abiertos
- calzado diferente al que utilizamos habitualmente
Ese cambio puede modificar cómo distribuimos las cargas y cómo trabaja la musculatura del pie y la pierna.
Esto no significa que las chanclas o las sandalias sean malas por definición, pero pasar repentinamente muchas horas caminando con un calzado al que no estamos acostumbrados puede favorecer que aparezca fatiga o molestias.
Por eso suele ser útil alternar distintos tipos de calzado y elegir opciones cómodas según la actividad que vayamos a realizar.
¿Por qué se hinchan los pies cuando hace calor?
Con temperaturas elevadas, nuestros vasos sanguíneos pueden dilatarse como parte de los mecanismos que utiliza el organismo para regular la temperatura.
En algunas personas esto puede favorecer cierta acumulación de líquido en pies y tobillos, especialmente después de permanecer muchas horas sentadas o de pie.
La sensación puede ser de:
- pesadez
- hinchazón
- presión en el calzado
- cansancio en pies y piernas
Moverse regularmente, evitar periodos excesivamente largos en la misma posición y elevar las piernas durante algunos momentos del día puede resultar útil en determinadas personas.
Si la hinchazón es importante, aparece de manera repentina, afecta principalmente a una sola pierna o se acompaña de otros síntomas, es recomendable consultar con un profesional sanitario.
Arena, piedras y otros terrenos: ¿pueden influir?
También.
Caminar por arena, rocas, senderos o terrenos irregulares exige adaptaciones constantes por parte del pie, tobillo y pierna.
Esto no tiene por qué ser perjudicial. De hecho, moverse por diferentes superficies puede ser perfectamente saludable.
El problema suele aparecer cuando incrementamos de golpe el tiempo o la intensidad.
Por ejemplo, caminar descalzo por la playa durante mucho más tiempo del habitual puede resultar exigente si nuestro pie no está acostumbrado a esa actividad.
¿Es malo caminar descalzo?
No necesariamente.
Caminar descalzo puede ser cómodo y agradable para muchas personas, pero depende del contexto, la superficie y la capacidad de cada persona.
Como con cualquier actividad física, lo recomendable es hacerlo de forma progresiva.
Si normalmente utilizamos calzado durante todo el día y de repente pasamos horas caminando descalzos sobre arena o superficies duras, es posible que aparezcan molestias simplemente porque hemos aumentado mucho la carga sobre tejidos que no estaban habituados.
¿Qué podemos hacer si nos duelen los pies en verano?
Alternar el calzado:
No es necesario utilizar siempre el mismo zapato.
Alternar sandalias, deportivas u otro calzado cómodo puede ayudar a repartir de forma diferente las cargas durante el día.
Si vas a caminar durante muchas horas, utiliza un calzado con el que estés acostumbrado a hacerlo y que te resulte cómodo.
Aumentar la actividad poco a poco, progresivamente
Si llevas meses caminando poco, intentar hacer 20.000 pasos diarios durante las vacaciones puede suponer un cambio considerable.
Aumentar la actividad de forma progresiva permite que músculos, tendones y articulaciones se adapten mejor.
Trabajar la fuerza del pie y la pierna
El pie no funciona de forma aislada.
La musculatura del pie, tobillo, pantorrilla y resto de la pierna participa en cada paso que damos.
Ejercicios de fuerza y control adaptados a cada persona pueden ayudar a aumentar nuestra capacidad para caminar, correr o permanecer de pie durante más tiempo.
Mantener el movimiento si aparece hinchazón
Caminar suavemente, mover los tobillos o realizar pequeñas pausas activas puede favorecer el movimiento después de pasar periodos prolongados sentados o de pie.
La hidratación también es importante, especialmente durante los meses de más calor.
¿Cuándo debería preocuparme por el dolor de pies?
Muchas molestias asociadas a un aumento de actividad mejoran al reducir temporalmente la carga y permitir que el cuerpo se adapte.
Sin embargo, conviene realizar una valoración si:
- el dolor persiste durante varios días o semanas
- aumenta progresivamente
- limita de forma importante la marcha
- aparece hinchazón intensa
- existe dolor tras una caída o traumatismo
- aparecen cambios importantes de color o temperatura
- las molestias son recurrentes
En esos casos es preferible determinar qué está ocurriendo antes de continuar aumentando la actividad.
¿Cómo puede ayudar la fisioterapia?
Cuando existe dolor persistente, una valoración de fisioterapia puede ayudar a conocer qué factores están contribuyendo a las molestias.
Podemos valorar aspectos como movilidad, fuerza, tolerancia a la carga, actividad habitual, tipo de ejercicio y evolución del dolor.
A partir de ahí se puede plantear un tratamiento individualizado que puede incluir ejercicio terapéutico, adaptación progresiva a la carga, recomendaciones para la actividad diaria y otras herramientas de fisioterapia cuando estén indicadas.
¿Te duelen los pies al caminar o después de pasar muchas horas de pie?
En Landrove Fisioterapia en Vigo podemos valorar tu caso para conocer qué está provocando las molestias y ayudarte a recuperar tu actividad con mayor comodidad.