Blog de fisioterapia: consejos para cuidar tu salud
Consejos, ejercicios y recomendaciones de nuestros fisioterapeutas para ayudarte a cuidar tu cuerpo, prevenir molestias y entender mejor tu salud.
Estrés y dolor muscular: ¿cómo afecta el estrés a nuestro cuerpo?
El estrés forma parte de nuestra respuesta natural ante situaciones que requieren un esfuerzo físico o mental. El problema aparece cuando esta situación se mantiene durante demasiado tiempo y nuestro organismo permanece en un estado de tensión constante.
Carga de trabajo, falta de descanso, preocupaciones, movimientos repetitivos, determinadas exigencias físicas o pasar muchas horas en una misma posición pueden acabar influyendo en cómo nos sentimos.
Entre sus manifestaciones pueden aparecer tensión muscular, sensación de rigidez, fatiga o mayor percepción del dolor.
¿Qué relación existe entre el estrés y la tensión muscular?
Cuando nos encontramos ante una situación estresante, nuestro organismo activa diferentes mecanismos de respuesta. Uno de ellos puede ser el aumento de la tensión muscular.
Si esa situación es puntual, normalmente el cuerpo vuelve a relajarse posteriormente. Sin embargo, cuando el estrés se mantiene en el tiempo, algunas personas pueden experimentar una sensación de tensión más persistente.
Esta tensión suele sentirse especialmente en zonas como:
- cuello y cervicales
- hombros
- espalda
- mandíbula
- zona lumbar
Además, el estrés no actúa de forma aislada. Dormir peor, descansar menos, reducir la actividad física o pasar más horas trabajando pueden contribuir también a que aparezcan molestias.
¿El estrés puede aumentar el dolor muscular?
El dolor es un fenómeno complejo en el que intervienen factores físicos, emocionales y sociales.
El estrés mantenido puede influir en la forma en la que nuestro sistema nervioso procesa determinadas señales y hacer que seamos más sensibles a molestias que anteriormente pasaban desapercibidas o que percibamos con mayor intensidad un dolor ya existente.
Por eso, ante un dolor musculoesquelético, no siempre existe una única causa.
Hábitos, actividad física, descanso, carga de trabajo, lesiones previas y situación emocional pueden formar parte del problema.
Síntomas físicos que pueden aparecer en épocas de mayor estrés
Cada persona responde de forma diferente, pero algunos síntomas frecuentes son:
- Tensión o rigidez muscular.
Especialmente en cuello, hombros y espalda. - Sensación de fatiga.
El cansancio físico puede aumentar cuando existe una carga mental elevada o un descanso insuficiente. - Dolor muscular o articular.
El estrés puede contribuir a aumentar la percepción de determinadas molestias. - Alteraciones del sueño.
Dormir peor afecta a nuestra recuperación y puede influir en cómo percibimos el dolor durante el día. - Menor rendimiento físico.
La combinación de cansancio, falta de descanso y tensión puede hacer que determinadas actividades resulten más exigentes.
¿Qué podemos hacer para reducir la tensión física del día a día?
No existe una postura perfecta que debamos mantener durante horas. De hecho, una de las mejores estrategias suele ser cambiar de posición y movernos con frecuencia.
Muévete durante la jornada
Si trabajas muchas horas sentado o manteniendo una posición determinada, intenta introducir pequeños cambios de postura y pausas de movimiento.
Levantarte, caminar unos minutos o realizar movimientos suaves puede ser más útil que intentar mantener constantemente una posición considerada “correcta”.
Mantén una actividad física adaptada a ti
El ejercicio ayuda a mantener la movilidad, la fuerza y la capacidad de nuestro cuerpo para afrontar las demandas del día a día.
El trabajo de fuerza, movilidad y ejercicio cardiovascular puede adaptarse a las características y necesidades de cada persona.
Cuida el descanso
Dormir adecuadamente es una parte fundamental de la recuperación.
Mantener horarios relativamente regulares, reducir estímulos antes de acostarnos y procurar un entorno adecuado para dormir puede contribuir a mejorar el descanso.
Adapta tu espacio de trabajo
La ergonomía no consiste únicamente en colocar la espalda de una determinada manera.
La altura de la pantalla, silla o mesa, la distribución de los objetos y la posibilidad de cambiar de posición durante la jornada pueden ayudarnos a trabajar de una forma más cómoda.
¿Cuándo puede ayudarte la fisioterapia?
Cuando las molestias musculares se mantienen en el tiempo, interfieren con tu actividad diaria o aparecen de forma recurrente, puede ser recomendable realizar una valoración individual.
Desde la fisioterapia podemos estudiar qué factores pueden estar relacionados con tus molestias y plantear un tratamiento adaptado a tu situación.
Dependiendo de cada caso, este puede incluir terapia manual, ejercicio terapéutico, educación sobre el dolor, movilidad y recomendaciones para gestionar mejor las cargas del día a día.
¿Notas tensión o dolor muscular de forma habitual?
En Landrove Fisioterapia en Vigo podemos valorar tu caso de forma individual para conocer qué puede estar influyendo en tus molestias y ayudarte a recuperar movimiento y funcionalidad.